Gastronomía

Todo sobre el champán: las 'cuvées de prestige'
Detrás de cada 'cuvée' hay un 'chef de cave' de prestigio. La sumiller Isabel Chuecos-Ruiz nos explica cuáles son las principales y quién las fabrica en los dominios de Champagne

Isabel Chuecos-Ruiz
Lunes, 30 de junio de 2014

Una cuvée de prestige es un término que yo asociaría a, por ejemplo, un viaje en primera clase, a una obra maestra literaria, al jaque mate en un tablero de ajedrez, al crimen perfecto, a la tesis doctoral, a un carruaje de lujo, a la gallina de los huevos de oro... Es un champagne con pretensiones, una declaración de principios, un vino en una posición de jerarquía. Se trata de un vino con un nombre atemporal y con un significado asociado literalmente al prestigio. Vamos, lo que Rodolfo Walsh llamaba escribir una "obra de arte superior".
Este breve juego de palabras me sirve para hablar de las cuvées spéciales, símbolo del lujo y emblema de la elegancia de un champagne. La cuvée de prestige está considerada como la gama superior de un productor, la marca de la casa, mezcla de uvas seleccionadas de las mejores parcelas.
La mayoría de los productores, grandes y pequeños, ya sean maisons, vignerons o cooperativas, hacen un pequeño porcentaje de cuvées, alrededor de un 5% de la producción total de su champagne. El precio de una cuvée de prestige es alto, lo cual podría tener sentido teniendo en cuenta que es un vino top producido con los más altos estándares, de calidad excepcional y, por tanto, con un precio en consecuencia.
Dom Pérignon, de Moët & Chandon, fue el primero, en 1921, aunque se dice que también pudo serlo el Cristal de Louis Roederer, ya que Roederer había estado produciendo esta cuvée desde 1876, estrictamente para el consumo privado del zar Alejandro II de Rusia. Cristal se puso a disposición del público con la vendimia de 1945.
Luego vinieron Comtes de Champagne, de Taittinger, con su primera cosecha en 1952; el Grand Siécle de Laurent-Perrier en 1960 (una mezcla de tres añadas: 1952, 1953 y 1955), y La Belle Époque de Perrier-Jouët.
Otros cuvées importantes son La Grande Dame de Veuve Clicquot, Dom Ruinart de Ruinart, Cuvée Sir Winston Churchill de Pol Roger, que vio la luz en 1984 (vendimia 1975), Cuvée Femme de Duval-Leroy, lanzada a finales de los noventa (vendimia 1990), Cuvée William Deutz de Deutz, Grande Année 1999 de Bollinger, Cuvée des Enchanteleurs de Henriot, Cuvée Louise de Pommery, Cuvée Rare de Piper-Heidsieck, y también cuvée de cooperativas como Nicolas Feuillatte con la Cuvée Palme d'Or.
En las tres últimas décadas del siglo XX, la mayoría de las casas de Champagne siguieron consolidando tradiciones y diseñando sus propios vinos de prestigio, a menudo con el nombre de personas notables y presentados en formas de botellas poco estándares y muy distintivas. Y aunque es inusual ver cuvées de prestige de un solo viñedo, uno de los pioneros es la Cuvée de Philipponnat, Les Goisses de 1935, que fue renombrado Clos des Goisses en 1957.

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Dom Pérignon, de Moët & Chandon, fue el primero, en 1921.




La casa Perrier-Jouët elabora la 'cuvée' La Belle Époque.




Los dominios de la marca Pol Roger en la región de Champagne.




Boizel, otra casa que firma una 'cuvée de prestige'.








   
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